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Bogotá, capital mundial del libro
 

Bibliotecas y lectura en Bogotá

Aunque en el siglo XIX las gentes de Bogotá se enorgullecían de la cultura de la ciudad, a la que pretenciosamente consideraban la Atenas Suramericana, (el “pueblo ateniense de América Latina” la llamó Eliseo Réclus en 1864, y en 1878 Adolf Bastian habló de su “pretendido título” de Nueva Atenas) en realidad la lectura era privilegio de grupos pequeños de intelectuales. Muchos de ellos se sentían en Paris o querían estar allí: cuando en 1922 la Biblioteca Nacional permitió llevar libros a la casa, sólo autorizó el préstamo de libros en francés.

La lectura se expandió en Bogotá ante todo en la segunda mitad del siglo XX, cuando la población aprendió a leer y escribir, la industria editorial creció y aparecieron las bibliotecas modernas: primero la Luis Ángel Arango en 1958, después las de Colsubsidio y a partir del año 2000 las del Distrito. Una población recién alfabetizada, sin mucha plata para comprar libros, -lo que es igual en cualquier otra ciudad del tercer mundo-, y bibliotecas públicas muy buenas, -lo que es muy raro en estos países - explican el rasgo más peculiar de Bogotá: la masiva asistencia de sus gentes a las bibliotecas. Ya para 1998 la Luis Ángel Arango se había convertido en la biblioteca pública del mundo con más usuarios, por encima de la Biblioteca Pompidou de Paris, la Library of Congress o la Biblioteca Pública de Nueva York. Las bibliotecas creadas en la alcaldía de Enrique Peñalosa dispararon el uso: si en el año 2000 los visitantes fueron 6 millones, para 2005 habían subido a 10.8 millones: Bogotá no solo supera a todas las ciudades del tercer mundo en el número de usuarios de bibliotecas públicas sino que entre las ciudades de países avanzados sólo está detrás de Nueva York y una o dos ciudades más. Y una biblioteca de barrio como la del Tunal tiene más lectores que la Biblioteca Pública de Nueva York o que las más grandes bibliotecas de México o Santiago de Chile. Además, en Bogotá funcionan programas imaginativos que acercan los libros a los lectores, como “Libro Al Viento”, que entrega libros gratuitos –para que se devuelvan después de leídos- en Transmilenio.

Pero esto no quiere decir que en Bogotá se lea mucho. En ciudades como Buenos Aires se lee mucho más, para no hablar de Paris, Madrid o Londres. Allí la gente compra libros y los lee en las casas, en los trenes o en cualquier sitio. En México se lee mucho, sobre todo en las escuelas: allá las bibliotecas escolares están llenas de libros, y cada salón de clase tiene 100 o 200 títulos.

Bogotá es, a pesar de la vanidad de ser capital mundial del libro, una ciudad donde se lee poco y se compran pocos libros, pero se destaca por la visita a las bibliotecas: contando las universitarias y las escolares, según la encuesta del DANE del 2005, ese año entraron a ellas un poco más de 20 millones de personas. En promedio, cada día del año, 60.000 bogotanos van a una biblioteca, mucho más que a las iglesias, que a los cines o a los estadios, aunque menos que a los centros comerciales. Según la misma encuesta sólo Medellín, Ibagué y Pasto se acercan al furor bibliotecario de Bogotá

¿Quienes van a las bibliotecas? Ante todo los jóvenes de los sectores populares, los que están estudiando y los que han terminado estudios universitarios. Mientras que en el resto del país van las bibliotecas casi exclusivamente de niños, en Bogotá hay más lectores adultos, gente que trabaja, desempleados. Esto es lógico: las bibliotecas de Bogotá son espacios amables y bien planeados, interesantes para todos, uno de los pocos sitios a donde se puede ir a pasar un buen rato sin tener que pagar, y a donde se va leer el periódico, ver una película, leer un libro, usar los computadores y entrar a Internet, y no solo a hacer tareas escolares o universitarias. En muchas ciudades del país las bibliotecas públicas tienen muy pocos libros atractivos, no tienen computadores ni equipos de video o cine y están llenas de lo que menos sirve: enciclopedias y textos escolares.

El auge de las bibliotecas de Bogotá y otros sitios donde las bibliotecas son buenas, contrasta con los bajos niveles de lectura del país y de la misma ciudad. Según la encuesta del DANE, la mayoría de la población no lee ni libros, ni periódicos, ni revistas, ni libros o artículos en el computador. El uso de Internet está aumentando rápidamente, pero sobre todo para asuntos sociales y recreativos–conversaciones, mensajes, guías de eventos- y es todavía un privilegio: según la misma encuesta solo el 4% de las personas sin título universitario leían en Internet en 2005, y el 80% de los estudiantes de Bogotá no lo usaban.

La lectura es la herramienta esencial de la cultura moderna. Para que Bogotá alcance los niveles que requiere para mejorar en serio la formación cultural y profesional de su población, falta mucho. Ojalá la celebración de Bogotá como capital del libro lleve, más que a ceremonias vistosas pero superfluas, a consolidar una política integral de lectura. Hace falta que sus escuelas y colegios tengan buenas bibliotecas –a pesar de los esfuerzos serios de los últimos años la situación es aún lamentable-, que el mercado del libro produzca libros al alcance de los lectores de ingreso bajo, y que esos jóvenes que están encontrando los libros en las bibliotecas descubran los placeres permanentes de la literatura y los beneficios del desarrollo continuo del conocimiento que trae la lectura.

Y hace falta que crezca el hábito de tener libros a la mano, de revisar los reseñas de libros de las revistas culturales –también bastante buenas en Bogotá: basta pensar en Arcadia, Pie de Página, el Malpensante y Número-, de ir a las librerías y a las Ferias del Libro, como la que ahora hay en Bogotá, para formar una biblioteca personal, ese pequeño círculo de libros amigos que están listos para hablar al oído del lector cada vez que los necesita.

Jorge Orlando Melo
Bogotá, abril de 2007
Publicado en El Tiempo, 14 de abril de 2007

Anexo:
Algunas bibliotecas del mundo y el número de visitantes diarios

1. Biblioteca Luis Ángel Arango ( Bogotá)
6500
2. B.P.I Biblioteca Pompidou (Paris)
5700
3. Biblioteca Nacional de Rusia (Moscú)
5400
4. New York Public Library: 4 sedes centrales
5300
4. Toronto Public Library
5300
6. Manchester Public Library
4300
7. Bibliothèque Nationale (Paris)
4000
8. Biblioteca del Tunal (Bogotá)
3700
9. Library of Congress (Washington)
3500
9. Biblioteca Pública de Santiago de Chile
3500
11. Biblioteca del Tintal (Bogotá)
3400
12. Biblioteca Pública de Chicago
3100

(Datos de 2005 o 2006)

 

 

 

Derechos Reservados de Autor. Jorge Orlando Melo. Bogotá, Colombia.
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