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Elementos para un programa nacional de desarrollo de Bibliotecas
 

I.      El Plan Nacional de Cultura debe centrarse en la conservación y el acceso al patrimonio cultural del país y del mundo. Este acceso se realiza en especial mediante tres instituciones: el sistema escolar, el sistema de bibliotecas y el sistema de museos. Por lo tanto el plan nacional de cultura debe incluir un programa de educación para la cultura (promoción de lectura, enseñanza de artes y visita escolar a museos y bibliotecas, desarrollo de capacidad de pensamiento crítico); un programa de bibliotecas (fortalecimiento de la función de la biblioteca nacional, desarrollo de un verdadero sistema nacional de bibliotecas) y un programa de museos (fortalecimiento de Museo Nacional, estimulo a museos regionales de arte, impulso a museos locales mixtos, con colecciones sobre arte y ante todo sobre historia local).

II.       El Programa Nacional de Bibliotecas

Es importante distribuir con claridad las funciones del gobierno nacional y los gobiernos locales en relación con las bibliotecas. Además, debe tener en cuenta el papel de la red de bibliotecas del Banco de la República y de la red de bibliotecas de las Cajas de Compensación Familiar. Este PNB busca generar una cooperación entre el gobierno nacional, las autoridades locales y entidades privadas.

En los próximos cuatro años, deberían seguir las siguientes líneas:

1.    El gobierno nacional apoyará la creación de bibliotecas en todos los municipios donde no existan en la actualidad. Este apoyo consistirá en la dotación de una “colección mínima” de 1500 a 2500 títulos, con un computador que incluirá el catálogo sistematizado de la colección. Este apoyo se dará únicamente a los municipios que destinen un local apropiado, lo doten de un mobiliario básico, nombre un bibliotecario de tiempo completo, asuman los gastos de funcionamiento y garanticen la apertura de la biblioteca en horarios mínimos.

2.    El gobierno nacional apoyará la consolidación de las bibliotecas de las capitales  donde no exista biblioteca del Banco de la República. (Medellín, Cali, Bucaramanga, Barranquilla, Montería, Cúcuta, Neiva, Armenia, Arauca, Vaupés, Vichada, Guaviare, Villavicencio) y de los municipios de más de 50000 habitantes, para garantizar que en todas ellas existe una colección básica de al menos 5000 volúmenes.. Este apoyo se dará únicamente a las bibliotecas que tengan un local adecuado, un catalogo computarizado y el personal necesario, y reciban de las autoridades locales (departamental y municipal) un apoyo razonable y un compromiso de actualización.

3.    Para minimizar costos, se adquirirán los libros de la biblioteca básica (2.400 títulos) y de la lista amplia (5000) elaboradas por la Biblioteca Luis Ángel Arango. Podría solicitarse a la misma biblioteca que contribuya al proyecto con la catalogación total de la colección. La compra y procesamiento de estas bibliotecas se contratará con una entidad privada o internacional, tipo Fundalectura o Cerlalc.

Cuantificación de los aportes nacionales

 Con base en supuestos imprecisos, y que debe revisarse, se estiman los siguientes costos, para determinar un orden de magnitud y tener una idea inicial del costo y del beneficio posibles

 200 bibliotecas nuevas de 2500 volúmenes en promedio: 500.000 volumenes. (Se calcula que dos terceras partes de los municipios sin bibliotecas harán el esfuerzo propuesto)

50 bibliotecas de 5000 volúmenes para 50 capitales y municipios intermedios : 250.000 volúmenes. (Universo posible: 63)

 Costo total de compra: 750000 x 40.000=30.000 millones de pesos

Procesamiento físico de libros: marcación (1000 pesos cada uno): 750 millones

200 computadores con programa de catalogación de bibliotecas (Microsis): 400 millones de pesos.

Gestión de compra: 300 millones.

Transporte: 250 millones

 Costo total: 31.700 millones de pesos.

 Actualizaciones y ampliaciones:

 

El programa puede plantearse como un programa por una sola vez. Sin embargo, sería deseable, en una segunda fase

1.                Poder ofrecer un apoyo continuo, al menos para aquellas bibliotecas que demuestren una gestión eficiente y buenos resultados. Un presupuesto para ampliación de las dotaciones que permita ofrecer un 10% de adición anual, sobre bases similares, podría ser suficiente, y su costo sería de unos 3000 millones de pesos anuales.

2.                Completar gradualmente las colecciones de una biblioteca en aproximadamente 700 municipios que hoy tienen biblioteca para que tengan las colecciones básicas de 2500 volúmenes.

3.                Elevar a 10000 volúmenes las colecciones de las ciudades de más de 100000 habitantes en las que no existen sistemas adecuados (Bogotá, Medellín, Barranquilla, Bucaramanga y las ciudades donde existe biblioteca del Banco de la República. Sin embargo, deberían ampliarse a este tamaño las bibliotecas departamentales de Pereira y Valledupar). Se trata de 50 bibliotecas, que requerirían un número variable de volúmenes, según su dotación actual. Podría estimarse en promedio en unos 5000 volumenes cada una. En este caso las bibliotecas marcarían en la lista única de 10000 volúmenes aquellos libros que no tengan.

Estos programas, sin embargo, solo deberían realizarse sobre la base de un compromiso y de una financiación importante por parte de los municipios y departamentos responsables.

  

III.           Algunas consideraciones generales: Se estima que en las más de 1000 bibliotecas públicas del país hay un poco más de 4 millones de ejemplares, que atienden unos 20 millones de visitantes.  Más del 70% de estos visitantes usan las 150 bibliotecas de las Cajas de Compensación Familiar y el Banco de la República. La atención en Bogotá, Cartagena, Santa Marta, Riohacha, Quibdo, Leticia, Sincelejo, Ibagué, Tunja, Pasto, Popayán, Manizales, Valledupar, e Ipiales San Andrés, Florencia, Quibdo, Pereira, Girardot y  Honda la realizan esencialmente el Banco, con el apoyo de bibliotecas departamentales en Pereira y en menor escala en Tunja. Medellín es atendida por la Biblioteca Piloto y las Cajas de Compensación. Existen bibliotecas departamentales importantes en Cali, Bucaramanga, Barranquilla y Cúcuta. Existe una buena biblioteca municipal en Villavicencio, y en ciudades no capitales, en Palmira.

        Este programa añadiría a las bibliotecas 750.000 títulos y llevaría a una ampliación directa del número de usuarios de al menos 6 millones de usuarios, con un uso anual promedio de 30000 visitantes en promedio en las nuevas bibliotecas, sin contar el aumento de uso en las bibliotecas intermedias, que no puede precisarse aunque se sabe que será muy elevado. La experiencia reciente, en ciudades como Bogotá o Santa Marta, muestra que el potencial de expansión es muy elevado: en Bogotá, el numero de usuarios pasó de 3 a 6 millones de usuarios en dos años, por la apertura de las bibliotecas de Biblored; en Santa Marta, de 20.000 a 300.000, por la sustitución de la  Biblioteca Departamental por la nueva biblioteca del BR.

IV     Aspectos complementarios: La sostenibilidad local de las bibliotecas es a veces difícil. El traslado de la administración de la biblioteca local a una entidad privada (Cámara de Comercio, Caja de Compensación) es recomendable. Las bibliotecas en los municipios pequeños, si son administradas por el municipio, preferiblemente deberán reunir en una sola institución el archivo histórico, el museo local: la casa de la cultura. Pero es importante garantizar que la biblioteca, que atiende el mayor numero de usuarios, tiene la atención debida en términos de horarios de apertura y servicios. 

V      Estructura de un Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas. El programa nacional de bibliotecas debe contribuir a conformar un sistema nacional de bibliotecas públicas, que requeriría algunas acciones complementarias. Este sistema debería estar conformado, además de las bibliotecas públicas (nacionales, departamentales, municipales, red del BR y red de las Cajas de Compensación Familiar) por el sistema de bibliotecas escolares, impulsadas por el Ministerio de Educación y las secretarías de educación territoriales. La coordinación entre las bibliotecas públicas y las escolares es indispensable. Las bibliotecas de las capitales y las ciudades intermedias deben realizar actividades de divulgación y promoción de lectura, que el gobierno nacional dejaría totalmente en esos niveles. Igualmente correspondería a ellos el impulso a mecanismos de cajas viajeras, que atiendan los núcleos urbanos separados de las bibliotecas, y públicos especiales como los enfermos, los detenidos en las cárceles, etc.

        El sistema debe estar orientado en cada región por la más importante de las bibliotecas locales, no importa su status jurídico: nacional, como en Medellín, Departamental como en Bucaramanga, del Banco de la República como en Cartagena, Municipal como en Villavicencio, etc.

        Desde el punto de vista técnico, se deberá concentrar la catalogación en la Biblioteca Nacional y la Biblioteca Luis Ángel Arango, de manera que se ahorren casi todos los costos de catalogación del país. Las demás bibliotecas públicas podrán copiar gratuitamente la catalogación de estas dos.

        Todas las bibliotecas intermedias (capitales y ciudades de más de 50000)  tendrán el servicio de préstamo interbibliotecario de las bibliotecas del Banco de la República o de la biblioteca que encabece regionalmente la red.. Las bibliotecas menores, recibirán préstamo interbibliotecario de las bibliotecas regionales.

VI     Anexo Estadístico.  Se anexa un cuadro básico en el que se presentan datos esenciales indicativos de la situación de las bibliotecas en las 83 ciudades con más de 50000 habitantes.

 

Jorge Orlando Melo
Bogotá, abril 2002

El texto anterior fue enviado a nombre de la Biblioteca Luis Ángel Arango a los candidatos presidenciales de 2002, Luis Eduardo Garzón, Noemí Sanín, Horacio Serpa y Álvaro Uribe. Dos de ellos, Sanín y Uribe, manifestaron su interés en la propuesta de un plan nacional de lectura y bibliotecas. Realizada la elección, el nuevo gobierno, a través de la Ministra de Cultura, organizó en agosto de 2002 un comité para diseñar una propuesta definitiva, con participación de representantes del Banco de la República yla Biblioteca Luis Ángel Arango y las expertas Lina Espitaleta y Gloria Palomino.

 
 

 

 

Derechos Reservados de Autor. Jorge Orlando Melo. Bogotá, Colombia.
Ultima actualización octubre 2016
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