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Frases prestadas

 

Es divertido ver que en Amadeus, la película de Milos Forman de 1984, Wolfgang Amadeo Mozart le pregunta a su rival Antonio Salieri qué ha hecho durante todo el tiempo en que no se han visto, y la respuesta es cortante y segura: “Trabajar, trabajar y trabajar”. Un dicho de siempre, que ahora identificamos con el agotador ritmo del presidente de Colombia, muy aficionado a revivir locuciones populares. También Pambelé reiteró una vieja y sabia frase que ahora todos creemos suya: “es mejor ser rico que pobre”. Figura en libros de proverbios de varios países, y tiene variantes como la de Gertrude Stein, la amiga parisina de Pablo Picasso: “He sido pobre y rica. Y es mejor ser rica”.

Otras frases de nuestros políticos, muchas de las cuales se pueden encontrar en el exhaustivo Diccionario de Frases Colombianas de Luis H. Aristizábal, tienen larga historia. Mac Mahon, en el sitio de Sebastopol, en la guerra de Crimea, dijo: “Aquí estoy y aquí me quedo”, con la misma expresión que sirvió después para que Ernesto Samper afirmará su voluntad de seguir en el gobierno. Más lacónico, el heredero de la corona de Portugal, en 1818, decidió permanecer en Brasil y formar allí un imperio: todo lo que dijo fue “fico”: “Me quedo”. Jorge Eliécer Gaitán afirmaba que el “pueblo es superior a sus dirigentes”, y Alexis de Tocqueville había dicho en el siglo XIX que esto pasaba en la democracia de Estados Unidos. Una de sus frases premonitorias, que el pueblo bogotano aplicó al pie de la letra el 9 de abril de 1948 fue: Si avanzo, seguidme; si retrocedo, empujadme, si os traiciono, matadme, si muero, ¡vengadme!”; probablemente se la había leído a Mussolini, quien la dijo en abril de 1926. Pero Mussolini se la había robado al contrarrevolucionario francés Henri du Vergier, Comte de La Rochejacquelein, quien la pronunció en 1793 para entusiasmar a las tropas que defendían la religión de los ataques de la revolución francesa. Y vaya uno a saber de dónde la tomó Vergier: quizás de algún general romano. Ahora, en Internet, dicen que es del Che Guevara. Lo de “yo no soy un hombre, soy un pueblo”, que sí parece de Gaitán, la usa ahora Chávez, que se siente más que un simple individuo: “yo no soy yo, yo soy un pueblo”, dijo recientemente. Y “mamola”, la negación desafiante que popularizó Gaitán y trató de revivir Horacio Serpa, es el estribillo de un poema del poeta bogotano Martín Lleras.

Bolívar, al hacer su testamento, probablemente recordó la ópera de Mozart donde cantan que “quien espera en corazón de mujer, ara en el mar, y siembra en la arena”.

Como se ve, las frases contundentes pasan de mano en mano y recuperan inesperadamente su fuerza. Los políticos las reciben con entusiasmo y se las apropian, sin importarles su origen, y algunas quedan en la memoria de todos, asociadas no con quien las inventó, sino con el que las dijo en el momento más apropiado.

Pero hay una frase que siempre me inquietó. Hace unos veinte años los periodistas empezaron a atribuirles a las madres antioqueñas algo que yo, criado en las barriadas de Medellín, nunca había oído: “haga plata honradamente, mijo, pero si no puede honradamente, haga plata, mijo”. En mi infancia nos educaban, por lo que recuerdo, con una mezcla no siempre coherente de rosario diario, incitación al trabajo, elogio de la inventiva (“antioqueño no se vara”) y culto a la honradez, la plata y el aguardiente. Muchas mamás leyeron probablemente lo que escribían esos periodistas de modo que probablemente ya hay una generación de paisas que si ha oído este mensaje. Pero algo tan distinto a las exhortaciones moralistas de mi adolescencia y de retórica tan elaborada y elegante, no parecía invento local. Ya averigüe que el falso refrán antioqueño es de Horacio, el gran poeta romano, que en su Epístola Primera dice: “Plata, haga plata, si puede honradamente, pero si no, de todos modos, haga plata”. Una bonita frase, que las sabias y eruditas madres paisas podrán decir ahora a sus hijos en latín: “Rem facias, rem, si possis recte, si non, quocumque mode, rem”.

Jorge Orlando Melo

Publicada en Ámbito Jurídico, 8 de septiembre de 2008

Addenda: Un atento lector de la columna me señala que “!si se puede¡”, la exitosa consigna usada de Belisario Betancur en su campaña presidencial de 1982, fue también la frase de lucha de los trabajadores agrícolas del suroeste norteamericano dirigidos por César Chávez, lanzada en 1972 en español e inglés: “Yes we can”.  También fue parte, en los dos idiomas, de la exitosa campaña de Barack Obama en 2008.

 Nota de diciembre de 2008.

 
 
 

 

 

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Ultima actualización octubre 2016
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