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Soluciones en el estilo de Goyeneche

 

El doctor Gabriel Antonio Goyeneche fue candidato a la presidencia de Colombia varias veces, entre 1958 y 1970. Portero de la Universidad Nacional durante algunos años, se hizo famoso por sus grandes proyectos y el sentido común abrumador de sus soluciones. Como la navegación por el Magdalena no funcionaba bien y los barcos se varaban por falta de agua, propuso pavimentar el rio: “Es muy fácil y barato: como ya tiene agua y arena,  lo único que hace falta es echarle cemento”.

Goyeneche tenía antecesores: en “Nuestro Siglo XIX”, la satírica novela de Manuel María Madiedo escrita hacia 1850, un progresista senador se quejaba de la llovedera bogotana: “Este país es bárbaro… Una capital y tener uno que mojarse en la oscuridad de la noche. Es preciso hacer una ley…  Vea usted: en Paris hay ciertos pasajes admirables, con sus techos de cristal; y allí aunque llueva está uno como en casa. ¿No sería magnífico techar de cristal toda esta bárbara ciudad?.. Voy a presentar un proyecto…”.

Goyeneche también propuso una marquesina para Bogotá, y para acabar con la congestión y la contaminación urbana sugirió la solución más radical: hacer las ciudades en el campo. Tenía gran afición por las matemáticas, y pasaba su tiempo enseñando trucos aritméticos a los estudiantes de la Nacional. Por eso sus propuestas, impresas en cuadernillos que ya no se encuentran en ninguna biblioteca de la ciudad, tienen cálculos detallados de sus costos y sus ventajas.

Los colombianos compartimos con el profesor Goyeneche dos pasiones: ser presidentes de la República, ojalá más de una vez, y encontrar soluciones grandiosas y elementales a los problemas del país. Yo comparto la segunda chifladura, de manera que, sin más calificación que la de vivir aquí, hago tres propuestas sencillas para mejorar el tráfico en Bogotá. Son ideas simples y baratas, como inventadas por don Gabriel Antonio, y pueden ser una contribución ante la falta de ideas de la administración distrital distintas al remoto metro y a un tren que hará que venga más gente a la ciudad:

1.    Como en Bogotá, entre 10 de la mañana y 4 de la tarde, los buses andan muy vacíos, pero a otras horas están que revientan, se debe imponer pico y placa para los buses en esas horas. Al circular menos buses en este horario no disminuye el ingreso de los dueños, que llevan la misma gente, pero en buses más llenos. Los transportadores ahorran en combustible y mantenimiento, mientras disminuyen la contaminación y la congestión. Es una medida con la que casi todo el mundo gana.

2.    Como los taxistas congestionan las calles vecinas a los paraderos de Transmilenio, para esperar pasajeros que completan su viaje al trabajo o a la casa, para reducir el número de taxis que bloquean las vías –incluyendo las paralelas de la autopista-, se debe permitir la prestación de servicios de taxi colectivo. Los taxistas llevarían y traerían 3 o 4 pasajeros por las grandes vías perpendiculares a la ruta de Transmilenio, disminuyendo el número de taxis que circulan por esas calles. Tengo entendido que la razón por la que esto no se permite es porque está prohibido, lo que no explica nada. Ayudaría también hacer bahías para taxis junto a las estaciones, una omisión extraña en la cuidadosa planeación de Transmilenio.

3.    Como los carros contaminan más mientras más viejos son, se debe modificar el impuesto de rodaje. Hoy se cobra más a los nuevos que a los viejos, lo que es un estímulo para usar los carros viejos. Cobrar un impuesto constante para cada carro, desde su entrada en servicio a su retiro, aumenta la presión para  que los carros viejos se saquen de las calles.

Estas propuestas, como muchos objetarán, no resuelven completamente el problema. Pero como la congestión y la contaminación van a seguir aumentando, cualquier reducción vale la pena.

Jorge Orlando Melo

www.jorgeorlandomelo.com

 
 

 

 

Derechos Reservados de Autor. Jorge Orlando Melo. Bogotá, Colombia.
Ultima actualización octubre 2016
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