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Las islas de San Andres y los estudiosos de habla inglesa
 

La primera colonización de San Andrés y Providencia, dos islas que  hasta 1629 sirvieron apenas de refugio temporal a los marineros de buques hundidos o encallados en los bajos, fue el resultado de un sueño de puritanos ingleses, En 1628 la isla de San Andrés sirvió de refugio a unos 30 hombres de un barco perdido  perteneciente al Earl of Warick. Ese mismo año los puritanos, buscando crear, mas que una colonia, un “Commonwealth”,  comenzaron dos esfuerzos paralelos y coordinados, uno en las hostiles playas de Masachussets y el otro en las fértiles islas del Caribe, que se consideraban más atractivas y con mejores posibilidades.

En 1629 varios barcos  de la “Company of Adventurers of the Island of Providence or Catalina, Henrietta or Andrea and the adjacent island”, llegaron  la isla de  Santa Catalina, a la que le cambiaron el nombre por el más puritano de Providencia, y comenzaron a tratar de formar una sociedad religiosa y laboriosa.  En el primer viaje llegaron hombres de otras islas del Caribe,  con sus sirvientes holandeses,,  y comenzaron las siembras de tabaco y algodón. En los once años que duró esta aventura los ingleses se relacionaron con los indios Miskitos, y hasta trajeron 15 indios Pequot de las colonias del norte, y comenzaron a conseguir esclavos, a pesar de la oposición de los directores de la compañía.

Los españoles, que nunca habían mostrado interés por las islas, al verlas perdidas y en manos inglesas, y al sufrir los asaltos de algunos colonos que buscaron en la piratería una forma más productiva de vida, se interesaron s por ellas. En 1641 el gobernador de Cartagena, Francisco Díaz de Pimienta, organizó una expedición, con unos 600  hombres, que conquistó la isla para el imperio español y expulso a los ingleses. Desde entonces, hasta fines del siglo XVIII, las islas, aunque hicieron parte nominal de la gobernación de Cartagena, cambiaron de mano con frecuencia, y no tuvieron una colonización permanente, aunque sus escasos habitantes fueron casi siempre ingleses.
 
La historia de ese primer intento de formar una sociedad respetuosa de la palabra de Dios ha sido contada con detalle y precisión por dos historiadores ingleses. El primero de ellos. Arthur Percival Newton, publicó en 1914 The  Colonizing Activities of the Puritans: The last phase of the Elizabethan Struggle with Spain,. Un libro erudito,  basado en una investigación amplia y documentada, de un jòven historiador que se convirtió después en uno de los principales investigadores del imperio ingles.  El libro estudia la aventura colonizadora de Providencia como parte de un proceso más amplio en otras islas del Caribe, como Old Providence y Tortuga, y sigue en detalle los conflictos religiosos en Inglaterra y las aventuras comerciales que dieron fuerza al proyecto de Providencia.

Después de este libro tan completo, uno pensaría que era poco lo que podía añadirse. Sin embargo, Karen Ordahl Kupperman, una historiadora norteamericana,  publicó Providence Island, 1630-1641: The Other Puritan Colony (Cambridge, 1993) que ganó el premio Beveridge de Historia Americana. Como Newton, es una historiadora de gran prestigio, que ha publicado obras sobre Barbados o Jamestown, y una decena de libros excelentes. Su historia de Providencia presenta, con mayor amplitud y detalle, lo que había contado Newton. Esta obra destaca la firmeza ideológica de los promotores de la empresa, que los llevó, por ejemplo, a no permitir la propiedad privada de las tierras de Providencia, e hizo que chocaran con los colonos cuando estos se mostraron menos santos de lo que esperaban, y a falta de tierras compraron esclavos, que tampoco tenían la aprobación de los empresarios ingleses, o buscaron mejorar sus condiciones asaltando los buques españoles para apropiarse de sus cargamentos.

Los intentos de formar una sociedad ideal en la tierra fracasaron: es una historia del choque entre la utopía religiosa y las realidades del mundo. Se han olvidado en gran parte, a pesar de que hay algo de continuidad entre el sueño puritano y la sociedad que se conformó en las islas en el siglo XIX.
Ante la indiferencia española, las islas fueron otra vez repobladas, a fines del XVIII, por nuevos colonos ingleses, que trajeron de nuevo esclavos de Jamaica y otras islas, y crearon una sociedad protestante y de habla inglesa, que sobrevivió hasta casi los finales del siglo XX y está muy amenazada.

Parece que San Andrés y Providencia fueron, al menos hasta mediados del siglo XX, muy prósperos y tranquilos, un pequeño paraíso sobre la tierra, con una religiosidad severa y una economía muy productiva, basada en la exportación de cocos, la pesca y una rica agricultura de subsistencia.  Esa sociedad,  que comenzó a empobrecerse con el desarrollo comercial, atrajo sobre todo la mirada de los especialistas de habla inglesa. Fuera de Newton y Kupperman, el gran geógrafo James Parsons dedicó una obra en 1955 a la geografía histórica de las islas. El antropólogo Thomas Price estudió exhaustivamente la cultura de las islas en Saints and Spirits (1983) y otro antropólogo, Peter J Wilson narró un caso de amable locura en Providencia en Oscar, an inquiry into the nature of Sanity, y en Crab Antics, the Antropology of the English Speaking Negroes, hizo un interesante análisis de las tensiones entre respetabilidad y reputación, como instrumentos del conflicto entre las tendencias a un igualitarismo comunal y los esfuerzos de ascenso y progreso: el título alude a los esfuerzos de los cangrejos por salir de un barril, en el que los que van adelante acaban arrastrados al fondo por el peso de los que los siguen.

Ahora que los colombianos se están interesando tanto por San Andrés y Providencia, es tiempo de leer estos libros, y tal vez de traducir y publicar los que todavía, décadas después de aparecer en inglés, siguen ignorados por un país que, como España, solo mira las islas cuando siente que ha perdido algo.
 
Jorge Orlando Melo
6 Febrero de 2013. The City Paper, Bogotá.

English version: Islands of English Historians
 

El libro de Newton y el de Parsons fueron publicados por el Banco de la República, y Crab Antics por la Universidad Nacional. Los otros tres mencionados no se han publicado en español. 

 

 

 

Derechos Reservados de Autor. Jorge Orlando Melo. Bogotá, Colombia.
Ultima actualización octubre 2016
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