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Bibliotecas digitales
 

Se presenta la próxima semana en Boston un ambicioso proyecto, que pondrá en Internet gran parte del patrimonio cultural de los Estados Unidos: la Digital Public Library of America. Bibliotecas, universidades, museos y fundaciones culturales, guiadas por Robert Darnton, se han unido para hacer un portal en el que se podrán consultar millones de libros, artículos, imágenes, fotografías, grabaciones, partituras, mapas: el gran registro documental de la cultura norteamericana. Habrá un sitio central, en el que los lectores podrán encontrar todo, pero, como la red permite esto, se manejará en forma descentralizada. Centenares de instituciones digitalizarán los documentos, los publicarán en sus propias páginas y harán los índices necesarios.

La idea no es nueva: ya Europeana, un consorcio de bibliotecas nacionales de Europa, hace algo parecido, y muchos archivos, bibliotecas, museos y universidades del mundo están digitalizando sus colecciones. Lo que es especial y va a convertir esta biblioteca digital en la más usada de todos es la forma en que está pensada. En vez de unir el trabajo de algunas instituciones públicas, con una de ellas como guía, en forma vertical, usa, con la lógica de la red virtual, un modelo horizontal, de cooperación voluntaria, sin una autoridad superior.

Será una biblioteca gratuita: ofrecerá ante todo obras que estén en el dominio público o que sus autores permitan. Esto la diferencia de Google, que iba a digitalizarlo todo para convertirlo en una inmensa colección que se vendería, cada vez más cara, a universidades e investigadores. La limitación más seria que crea la legislación de derechos de autor (localizar y publicar autores y obras poco conocidas) podría resolverse con una ley que permita incluir en estas bibliotecas lo que no se haya publicado en 20 o 30 años, a menos que sus autores se opongan.

En Colombia alguna vez se intentó esto mismo. En el 2003 la Fundación Cervantes Virtual, la Biblioteca Nacional, la Luis Ángel Arango, la Universidad del Norte y la Biblioteca Pública Piloto se pusieron de acuerdo para formar la 'Biblioteca Digital Colombiana'. Cada institución digitalizaría lo que quisiera de sus colecciones: libros, grabados, fotografías, revistas, documentos, periódicos, pero se haría una copia total en la Cervantes. Los lectores entrarían a la página de cualquiera de las bibliotecas y no tendrían, como hoy, que buscar en 40 o 50 sitios, uno tras otro (o perderse en el mar infinito del buscador de Google). Una sola consulta les daría todo lo que hubiera en todas las bibliotecas digitales participantes.

El plan se apoyaba en lo hecho por la Luis Ángel Arango, que en el 2002 tenía ya decenas de miles de libros, artículos e imágenes y por la Biblioteca Virtual Antioqueña, creada por la Piloto y la Universidad de Antioquia. La idea era que otras universidades, museos y bibliotecas se unieran gradualmente a la Biblioteca Virtual Colombiana.

Aunque los convenios estuvieron listos para su firma, a última hora la Biblioteca Nacional prefirió hacer su propio proyecto. Esto llevó a que se crearan decenas de bibliotecas separadas. Hoy, las mayores son las de la Luis Ángel Arango, la Universidad Nacional, la Biblioteca Virtual Antioqueña, la Biblioteca Nacional y la Biblioteca Digital Colombiana, formada por 13 universidades, que reúne artículos, reseñas, trabajos de grado y otras publicaciones académicas. La dispersión reduce su uso, la calidad de los documentos es pobre y los índices son de llorar. En vez de hacer una cosa bien hecha estamos haciendo cincuenta como se pueda. 

El sueño sigue siendo una biblioteca digital que junte los depósitos de materiales culturales colombianos o sobre Colombia en un solo portal; un sitio donde algún día pueda verse, leerse, oírse todo lo que han creado nuestros compatriotas. La DPLA es un gran ejemplo.

Jorge Orlando Melo
Publicado en El Tiempo, 11 de abril de 2013

 

 

 

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Ultima actualización octubre 2016
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