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La gran ilusión
 

Por segunda vez, los jóvenes colombianos de 15 años presentaron en el 2009 la prueba Pisa, que permite comparar sus capacidades en lectura, ciencias y matemáticas con las de otros jóvenes del mundo. Los resultados son malos: el 47 por ciento no llega al nivel tres de los siete grupos de habilidades de lectura, mientras que solo el 5 por ciento está en los tres mejores. Por comparación, los chinos de Shanghái tienen el 8 y el 54 por ciento en esos niveles, o los países de la Ocde el 18 y el 28 por ciento. En los promedios estamos cerca de Brasil y México y por encima de Perú o Argentina, pero por debajo de Chile, todos países muy flojos. En ciencias y matemáticas la situación es peor.

Lo interesante, y no ha sido muy destacado en los crudos análisis que se han hecho de los datos, es que Colombia fue el país que más mejoró en la región entre el 2006 y el 2009. ¿Qué explica este sorprendente resultado? Podría pensarse que por error en la muestra, los 8.000 niños de este año son de grupos a los que, por razones socioculturales, les va mejor: de alto estrato, o de familias más educadas, o de ciudades con mejores colegios, como Bogotá o Bucaramanga. A los niños les preguntan sobre sus condiciones personales y, al ver sus respuestas, uno pensaría que es así, pues casi la mitad dice que tiene computador en casa, por ejemplo, lo que no corresponde a la realidad del país.

Pero estas respuestas sugieren más bien que los niños colombianos son de los más presumidos y mentirosos del planeta cuando describen la dotación familiar o escolar (¡hay menos escuelas sin bibliotecas en Colombia que en la Ocde!) o sus hábitos de lectura y estudio: a los colombianos les va peor mientras más tiempo pasan en la biblioteca haciendo tareas, y gastan más tiempo que los europeos consultando Internet en las bibliotecas. Prefiero creer que los peores estudiantes creen que van a mejorar su puntaje si dicen que se la pasan leyendo, y tengo fe en la seriedad del Icfes para hacer los muestreos.

Si los resultados son reales, ¿a qué se debe el claro progreso del país? En mi opinión, al gran mejoramiento de la calidad de gestión de la educación en la última década, que debe estar eliminando las peores situaciones: hay muchas menos escuelas terribles y la educación es mala, pero en forma más homogénea. Por otra parte, el sistema descentralizado de gestión de calidad establecido por el Gobierno está probablemente produciendo avances importantes en un puñado de instituciones públicas y en un número mayor de colegios privados. Todo esto indica la importancia de no cambiar una política que está dando resultados.

Los datos que dan los niños sugieren que los mejores resultados están asociados al nivel de la familia y el carácter del colegio: en lectura, los niños de familias con un carro tienen promedios 51 puntos mayores que los que no lo tienen, un computador en casa aumenta 51 puntos, estar en colegio privado da 68 puntos adicionales y tener en casa más de 100 libros aumenta en 81 puntos el resultado promedio.

Como la prueba no ayuda mucho a saber qué pasa en el salón de clase, probablemente servirá para buscar frenéticamente mecanismos para mejorar la calidad y, sobre todo, para justificar la gran ilusión: reemplazar buena educación con aparatos. Sin un buen diagnóstico del problema, pondremos el énfasis en darles computadores a los niños, como si eso fuera a mejorar su capacidad de lectura o de hacer operaciones matemáticas o razonamientos científicos. Hoy, con los contenidos digitales y las estrategias pedagógicas disponibles en Colombia, mientras más tiempo pasan los niños en el computador, peores son los resultados. Mientras los asiáticos o finlandeses estudian con disciplina, motivación y entusiasmo, con maestros capaces y dedicados, y aprenden lo que necesitan saber, los niños nuestros navegarán, divagarán y vagarán más y aprenderán menos...

Jorge Orlando Melo
Publicado en El Tiempo, 6 de enero de 2011

 

 

 

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Ultima actualización octubre 2016
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