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A usar los datos
 

Las pruebas PIRLS 2011 y Pisa 2012 dejaron inquietos a los expertos en educación. A Colombia le fue mal: la mayoría de jóvenes son incapaces de entender lo que leen y de usar bien las matemáticas. No es una buena perspectiva, en una economía mundial basada en la letra y el número, en la capacidad de inventar, leer y calcular.

Esas pruebas internacionales indican qué anda mal. Con base en ellas y en un sólido estudio, un grupo de expertos, convocados por la Fundación Compartir, acaba de proponer las estrategias para lograr la “excelencia educativa”. Conforman un plan integral, centrado en la calidad de la docencia: sugieren atraer a mejores bachilleres a las facultades de educación, formarlos bien, subir los salarios de los maestros, evaluarlos con rigor, mejorar su imagen. La propuesta es coherente y su aplicación cambiaría al país. Pero aun si los problemas políticos y presupuestales impiden llevarla a cabo en su totalidad, la idea central tendría un efecto inmenso. Se trata de dar becas de matrícula y sostenimiento a todos los bachilleres en el 20 por ciento más alto de los exámenes del Icfes que decidan formarse como maestros. Así, serían los mejores bachilleres los que enseñarían a las nuevas generaciones, y no, como ocurre hoy, los de resultados más pobres. Ya el Ministerio de Educación creó en el 2012 este programa, pero hay que fortalecerlo.

Estas pruebas se hacen a unos 10.000 estudiantes y se basan en encuestas entre docentes y alumnos, que dicen a veces más sobre sus deseos que sobre la realidad: en ellas los profesores colombianos aparecen como los más satisfechos del mundo con su profesión y los que más libros leen. Por otra parte, parece que les va mejor a los colegios de la mañana que a los de jornada completa y que tener computadores y maestros con estudios especializados apenas altera los resultados. Tampoco tienen en cuenta el carácter público o privado de los colegios, y usan medidas muy vagas del nivel social de los estudiantes. Por estas limitaciones, debe usarse más la información de los exámenes de Saber 11 que hace el Icfes y que se aplican a todos los bachilleres del país (574.000 en el 2013).

Un matemático colombiano, Javier Moreno, en su página:
http://finiterank.github.io/saber_notebooks/ ha hecho un análisis de estas cifras, que el Icfes publica en una forma poco usable. Teniendo en cuenta que la responsabilidad directa del Gobierno, de alcaldes y gobernadores está en los colegios públicos, que tienen el 72 por ciento de bachilleres, Moreno calculó los promedios de matemáticas y lectura de los colegios oficiales, para ver dónde están los buenos resultados: allí puede verse cómo les va a cada departamento y a cada municipio.

Uno esperaría que Bogotá, Manizales o Medellín, con colegios mejor dotados y profesores con más títulos, quedaran adelante. Pero no. Sin entrar en análisis complejos, mirando los resultados, hay sorpresas:

Los mejores departamentos son Santander, Boyacá y Norte de Santander. Cundinamarca quedó de 10.ª; Antioquia, de 11.ª, y Valle, de 14.ª; Meta y Huila están por encima de ellos. Y de los 25 municipios con mejores puntajes, 12 son de Boyacá, 7 de Santander y 4 de Nariño. Los dos primeros son La Unión, en Nariño, y Santa María, en Boyacá: deberían estar celebrando. Bucaramanga está entre los 10 primeros, y Tunja, Pasto y Villavicencio siguen, mientras que Medellín, Manizales y Cali quedan más atrás, aunque por delante de todas las capitales costeñas.

Pero lo esencial es que el trabajo de Moreno muestra cómo estos datos, a los que ni las universidades ni las autoridades paran muchas bolas, podrían convertirse en herramienta central de todo diagnóstico, de toda discusión sobre la educación. Sin buena información, manejable y abierta, no puede haber ningún avance.

Más análisi de datos por Javier Moreno en: http://finiterank.com/observatorios/

Jorge Orlando Melo
Publicado en El Tiempo, 13 de febrero de 2014

 

 

 

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